Nina Ricci Primavera-Verano
Martes, 30 Septiembre 
Lo que hace Olivier Theyskens para Nina Ricci es pura poesía; el niño gótico, el niño prodigio de la moda, es tan especial como única es su ropa. Sus modelos no suelen ser mujeres demasiado reales, sino ninfas romanticas y etéreas envueltas en transparencias y vestidos tan frágiles y sutiles, que parecen irreales.
Si la vida es sueño, el sueño del que uno nunca quiere despertar es el universo Nina Ricci; o más bien un cuento muy fantasioso y sin final. En tiempos de crisis, el exceso de realismo no es una opción a contemplar, Theyskens opta por sumergirnos en un mundo paralelo dónde no importa la falta de dinero, dónde sobran las problemáticas y los dolores de cabeza y todo parece flotar. Y se agradece mucho muchísimo una visión idílica y pluscuamperfecta que distorsione de manera tan sublime la cruda y monótona realidad.
